viernes, 13 de julio de 2007

Sobre la felicidad

Leyendo La Tregua, de Mario Benedetti, me encontré con esta idea de la felicidad que la madre de Laura Avellaneda le había transmitido a su hija y me gustaría compartirla:

La gente acaba por lo general sintiéndose desgraciada, nada más que por haber creído que la felicidad era una permanente sensación de indefinible bienestar, de gozoso extasis, de festival perpetuo. No, dice ella, la felicidad es bastante menos (o quizá bastante más, pero de todos modos otra cosa) y es seguro que muchos de esos presuntos desgraciados son en realidad felices, pero no se dan cuenta, no lo admiten, porque ellos creen que están muy lejos del máximo bienestar.

Cachetazo de verdades... o invitación al conformismo y la resignación?
Ninguna de las dos?, "de todos modos otra cosa"...
continuar buscando la posibilidad de vivir bajo el agua.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y si tratamos de disminuir las 'espectativas' que muchas veces no son sino caprichos? A lo mejor allí podremos encontrar un cacho de felicidad.

Si no es 'mucho' lo que espero, ¿puedo no ser feliz? Para el caso... ¿qué es 'mucho'?

Un abrazo y será "de todos modos otra cosa".

Berrysand dijo...

El deber de Laura, como madre es dificil, muy dificil.
La veo diciéndole esto a su hija, sufriendo, con verdadero dolor, como una punzada salen de su boca esas palabras, que de ningún modo fueron fáciles, fueron días largos, oscuros, quizás incluso demasiado brillantes y felices-ese subibaja deforme-; pero días, a cuya sumatoria recién pudo salírsele esta recomendación.

Pero, hoy, optimista! creo que 'de todos modos ADEMÁS es otra cosa'..

Quizás ella quiere que su hija tenga los ojos abiertos, a fin de ver más y mejor y en algunos casos, que esas lágrimas no queden para siempre retenidas en sus ojos.

Saludos!
Marisol.